Ventajas de los neumáticos de invierno sobre las cadenas

Miles de conductores quedaron atrapados el pasado fin de semana en la AP-6 durante largas horas por el temporal de nieve que azotó la zona centro peninsular. Según el director de la Dirección General de Tráfico (DGT), Gregorio Serrano, “muchos vehículos iban sin cadenas”, lo que provocó varios accidentes que contribuyeron al colapso en la vía.

Dicho accesorio resulta imprescindible para poder circular con seguridad por pavimentos cubiertos por un manto blanco. Sin embargo, como alternativa también se puede optar por montar neumáticos de invierno. El Reglamento General de Vehículos en el Real Decreto 2822/1998 de 23 de diciembre así lo determina: “cuando sea obligatorio o recomendado el uso de las cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar, al menos, en el eje de las ruedas motrices dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales”.

Estas cubiertas específicas solo son recomendables para aquellos automovilistas que acostumbran a desplazarse por zonas donde el termómetro no supera los siete grados en los meses más fríos del año. Los neumáticos invernales ofrecen una mejor motricidad, adherencia y distancia de frenado respecto a los de verano, cuyo caucho se endurece y pierde eficacia con bajas temperaturas.

Los conductores que lleven vehículos con cubiertas de invierno se olvidarán de montar cadenas, una solución de emergencia que requiere una maniobra de colocación en condiciones climatológicas adversas. Asimismo, podrán seguir circulando una vez hayan superado la zona nevada, a diferencia de las cadenas, que deben ser retiradas inmediatamente porque pueden provocar daños en los neumáticos y en el propio vehículo.

Uno de los puntos a favor de los neumáticos específicos frente a las cadenas es que éstos se montan en ambos ejes y no solo en el eje motriz, lo cual garantiza el perfecto funcionamiento de los sistemas de seguridad del vehículo, tales como el ABS, el control de tracción o el control de estabilidad.

Otra ventaja del calzado invernal es que no hay velocidad máxima de circulación, aunque siempre debe adecuarse a las condiciones de la vía y las situaciones climatológicas. El uso de cadenas, en cambio, tiene limitada la velocidad de circulación a 50 km/h.

Fuente: La Vanguardia

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